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AGRESIVIDAD Y LÍMITES

Tu espacio sagrado

La agresividad es la fuerza y la energía que nos arraiga en el mundo, la que nos mueve a satisfacer nuestros impulsos, necesidades y deseos. Se orienta hacia afuera, empuja para ser expresada, puesta en el entorno. Con ella protegemos nuestro espacio, ponemos límites a otras personas y huimos o nos defendemos (en caso de ser contenida se dirige silenciosamente hacia dentro, contra nosotras).

Agresividad no es igual a violencia. La violencia es una expresión distorsionada de la agresividad en la que hay un daño hacia otras personas, hacia una misma o hacia objetos y cosas.

Como mujeres, bajo el paradigma patriarcal y judeocristiano, crecimos educadas en la castración de nuestra naturaleza instintiva, de nuestra fuerza agresiva (también de la sexual), con poco o ningún permiso para expresar nuestro enfado, nuestra rabia y nuestra agresividad. Orientadas en cambio a complacer y estar para otros, al cuidado y satisfacción de necesidades ajenas, a no molestar y ser niñas buenas; desconectándonos de nuestro cuerpo y su impulso, de nuestro mundo emocional y de nuestra naturaleza instintiva. O lo que es lo mismo, desconectándonos de una parte esencial de nosotras: reprimiéndonos, rechazándonos, castigándonos y culpándonos por sentir impulsos, emociones como la rabia y deseo.

Por tanto, se hace urgente que reconectes con tu energía agresiva, con su expresión natural y sagrada. Reconciliarte con ella, contigo. Y así ejercer tu poder y ocupar tu lugar en el mundo.

Tienes dificultad para poner límites y proteger tu espacio personal.

Te quedas expuesta y en peligro en relaciones que te dañan y de las que no sabes cómo salir.

Tienes dificultad para ir a por lo que quieres y manifestar y concretar tus proyectos vitales.

Tienes dificultad para contactar con el enfado y la rabia o, por el contrario, para gestionarlo y expresarlo cuidadosamente contigo y con el entorno.

Cambiar tu mirada acerca de la naturaleza y función de la agresividad y la rabia y tu relación con ellas (y con la vergüenza y culpa asociadas).

Abrirte a soltar creencias desempoderantes que te desconectan de tu fuerza agresiva.

Cambiar tu relación con los límites y con la protección de tu espacio personal y sagrado.

Conocer la importancia de expresar la excitación y la energía de la agresividad hacia fuera, no volviéndola contenida contra ti.

Empezar a dejar de decir Sí cuando quieres decir No (y viceversa).

Contar con recursos y orientaciones para la vida cotidiana en relación con la agresividad y la rabia y su expresión canalizada.

Resignificar la agresividad y reconectar con su fuerza, con tu poder.

Abrirte la puerta a una nutrida autoestima y al amor propio.

Con una introducción teórica que presenta una nueva mirada.

Círculos de palabra.

Ejercicios de autoindagación.

Dinámicas corporales para explorar el espacio personal y los límites.

Prácticas energéticas y corporales para enraizar y conectar con la fuerza agresiva.

Escríbeme tu consulta y estaré encantada de poder ayudarte.

Escríbeme tu consulta y estaré encantada de poder ayudarte.

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